domingo, 3 de enero de 2016

Las Puertas de la Percepción

Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.
Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.

(William Blake)

sábado, 24 de diciembre de 2011

Para Ti, Pedacito De Mi Corazón...



Querido hijo o hija:

¿Quién sabe dónde estarás ahora mismo? ¿En que parte de tu viaje estelar te encontrarás? Hay quienes dicen que no existe nada de ti aún, y hay quienes creen que tu alma está en alguna parte, y que, cuando quieras y te apetezca, vendrás a conocer a tus padres. Yo no sé cuál es la verdad, ni creo que lo sabré hasta que te pueda mirar a los ojos y conocerte. Ahí quizás sepa de dónde vienes, de que estrella, y si en tus ojos se ve la chispa de amor que te hizo venir a esta tierra.

Por mi parte yo ya te siento como mío, te veo presente en todos los bebés que veo a diario, todos se parecen a ti, todos tienen un rasgo tuyo. Me he hecho una imagen mental de mí como tu padre, y espero que alguna vez, mientras te acuno y si paso delante de un espejo, esa imagen me recuerde lo mucho que he deseado que vengas a mis brazos.

Hay quienes traen hijos al mundo sin pensarlo, sin quererlo, como por accidente. Hay quienes dicen que lo mejor es no pensarlo, dejarse llevar y que así es más fácil. Muchos creen en un error de cálculo y hasta un problema, pero ese no será tu caso Hijo/a mio/a. A nosotros tus padres, nos tildan de irresponsables por elegir este momento en el tiempo, por tener mucho amor para ti en un mundo lleno de vanidades y prejuicios, pero tu vendrás porque tienes dos padres que desean tenerte en brazos, acunarte hasta que te duermas, enseñarte el mundo y darte todo su amor porque ellos se aman, y saben que ser amado es la clave de la felicidad. Tu vendrás con intención, con premeditación y alevosía, seguramente con nocturnidad también, porque así son tus padres, ya tienen una edad adulta, saben lo que quieren y se han preparado como mejor han sabido para asumir lo que desean. A tí.

Deseo, que cuando ya seas una realidad palpable, blandita, cálida, sepas hacernos ver que debemos dejarnos llevar por nuestra intuición, nuestro amor y nuestros instintos para ser los mejores padres para ti. Lo que tú vayas necesitando será nuestra mejor guía, lo que tú vayas haciendo que brote de nuestro corazón será nuestro mejor consejo. Que así sea, porque tienes unos padres que han leído mucho, muchísimo, que han escuchado muchas experiencias de otros y a los que les va a costar relajarse y dejarse llevar, tú nos ayudarás, ¿verdad?.

Hasta que llegues a nuestras vidas, vamos a irte haciendo, si no te importa, un lugar cálido y blandito en nuestro corazón. Para ello vamos a cuidar mucho el amor que ya nos tenemos papá y mamá, haremos que crezca y evolucione para hacerse cada día más fuerte. Intentaremos no ser demasiado impacientes hasta que llegues, ocupándonos de vivir intensamente el momento, disfrutar los dones que ya tenemos y sobre todo, SER FELICES.

Hasta pronto,Tu Papa

lunes, 14 de noviembre de 2011

Atardecer


Las nubes rojas de esa tarde de domingo, traían consigo la nostalgia de un tiempo pasado y de los nuevos días que vendrían. Tomado de su mano, yo me sentía inmensamente feliz, caminando a su lado sentía que nada faltaba, que la soledad y el frio nunca existieron, las flores que mirábamos en cada uno de los jardines eran todas las ilusiones y los sueños que alguna vez nos propusimos alcanzar. Entre cada paso que dábamos, entre cada silencio, yo iba dibujando pequeños bocetos que podrían de alguna manera explicarle lo mucho que la quiero. Yo solo imaginaba que haría ella si supiera cuanto es que la amo. Ella jamás lo imaginaría, así que me decidí a guardarle ese secreto hasta que yo me pudiese hacer un poco más valiente y dejara de ser el cobarde que se esconde bajo este pobre traje.

Avanzado nuestro andar, aparecieron flores de todos los colores. Habían flores alegres y flores tristes, algunas marchitas y otras que están recién están saliendo a la vida. Entre todo este eterno ramillete apareció una pequeña flor color Violeta, era diminuta y frágil, y trataba de despegarse de la tierra para mostrarse a la vida. Imagine que aquella flor tenía tanto de parecido con los sueños que guarda el vientre bendito y estelar de la mujer que amo.

Seguimos el trayecto, y yo daba pasos escribiendo una historia hermosa, mientras miraba de reojo sus ojos negritos llenos de amor para dar. Se fue apagando el rojo de la tarde, se acercaba la hora del triste adiós, pero las esperanzas que yo había dibujado en esta historia me decían que mañana la volvería a ver. Porque entre el naranjo del cielo y el Violeta de la flor estaba esta tarde que yo siempre esperé. La tarde que siempre amé. Y su nombre era Claudia.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El Error


Todo ocurrió un día de esos interminables de lluvia. En el tiempo en que las noches eran aún largas y los vientos se hacían de hielo.

Esa mañana floreció de forma mágica el rosal, y el aire frio se impregnó de todo su aroma. Ese día también floreció el ciruelo y despertaron los caracoles del jardín de la casa.

Al ver esto, sentí que aún no despertaba del sueño. Creí en el error de mis ojos y poco duro aquel espejismo. Pero gracias a ese error, el rosal, el ciruelo y los caracoles pudieron creer que alguna vez se acabaría el invierno.
Y yo también.